Impulsivo y con frenos inhibitorios inoperantes. En el plano sexual, presenta indicadores patológicos y trastornos graves de conducta. Su sexualidad es promiscua, superficial y ve al otro como un objeto para su placer. Trastorno psicopático de personalidad con rasgos perversos. Su conducta es agresiva, asocial, narcisista y con tendencia a la repetición. No experimenta culpa ni angustia, tornándose altamente peligroso para sí y para otros por su falta de compasión, verguenza, arrepentimiento y conciencia moral.
De manera lapidaria, el análisis psicológico describe la personalidad y la conducta de Alejandro Gabriel “el Botija” Castro (22), que tuvo su manifestación concreta en su vida. “El Botija”, además, es adicto a las drogas y al alcohol. Cuenta con diversos antecedentes por robos y hurtos de niño y tiene una condena de 3 años por el intento de violación a una mujer, a quien golpeó salvajemente y le robó algunas cosas.
El último golpe lo dio cuando ingresó a una casa y le pegó con una piedra a un joven mientras dormía y luego lo atacó a cuchillazos. Después violaría a su pareja frente a su pequeña hija para terminar llevándose unos pocos objetos. En esa causa, “el Botija” fue apresado y lo aguarda un inminente juicio dado que partió el requerimiento de elevación a juicio por parte de la Fiscalía de Instrucción Nº3, indicaron fuentes judiciales.
Dura acusación
El fiscal Carlos Rodríguez realizó la acusación contra Alejandro Castro, en primer lugar, por tentativa de homicidio agravado por alevosía. El 21 de diciembre de 2008, a eso de las 6.15, el imputado entró por una ventana a un departamento ubicado en el primer piso en el Barrio Roque Sáez Peña, en Santa Lucía, donde vive Matías Avellaneda junto a su pareja de 31 años y su hija de 1 año y 11 meses. Una vez dentro, “el Botija” le pegó en la cabeza con una piedra a Avellaneda cuando dormía. La víctima se despertó mareada y ensangrentada y recibió una andanada de cuchillazos en su cuerpo por lo que quedó tendida en el piso, explicaron las fuentes.
Ante ese ataque, la mujer se despertó, intentó defender a su pareja pero recibió un puntazo en el labio y escuchó una amenaza escalofriante: Castro le dijo que no hiciera nada o violaría a la pequeña. Con esa maniobra, “el Botija” maniató a la mujer y la violó. Luego del ultraje, el acusado buscó plata, ropa y algunos objetos para regresar y violar nuevamente a la víctima. Por ese ataque, la acusación por parte del fiscal también contempla el abuso sexual con acceso carnal, dijeron las fuentes.
Mientras cometía el segundo vejamen, la pequeña hija de la pareja fue una infortunada testigo por lo que la causa también incluyó el delito de exhibición obscena agravada. El “Botija” se iría de la vivienda con un celular y una remera, configurando el delito de robo agravado por el uso de armas.
En el momento en que Castro huyó, un testigo lo vio y logró identificarlo y las pericias genéticas, en la sangre del cuchillo secuestrado y en rastros de semen, cercaron al imputado. De ahora en más, el expediente va a una Sala de juicio para que se fije fecha de debate y para que “el Botija” enfrente una probable condena.
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Walter Leonardo Rios
Alumno del Taller de Periodismo Policial